Después de estos dos años.

¡Feliz jueves a todos! Sé que no he publicado nada desde hace… mucho tiempo, la verdad. Este año apenas he escrito, y menos en el blog. Ha sido un año ciertamente intenso, y como cada vez, he estado hasta arriba de trabajo y proyectos, por lo que ha sido una pena no poder seguir escribiendo aquí, aunque haya tenido ideas y las haya dejado apuntadas por ahí. Quizá este verano, o el próximo otoño, retome la actividad y me encontréis por aquí fantaseando.

Ahora nos encontramos en mayo, al final de mi segundo año como asistente de conversación aquí en Alemania (y en el mismo cole, una suerte), y esta vez sí que sí, se acaba la experiencia. Pensé que vendría bien reflexionar acerca de lo que he aprendido y descubierto en los 18 meses de experiencia, como docente y como extranjera en Alemania.

Sería difícil resumir todo lo que he vivido de forma completa y coherente, y más siendo, como han sido, dos años muy distintos. Pero, en primer lugar, todo este tiempo me ha ayudado a conocerme mucho mejor a mí misma. Cuando hablan de lo que te ayuda a crecer el vivir lejos de casa, en otro país, no mienten. Por un lado, empiezas de cero, con lo aterrador que eso me resulta. No importa cuántas veces lo haga, sigue resultando un salto hacia el vacío. Hay quienes lo viven con ilusión, que les gusta, lo necesitan, incluso. Por mi parte, esta experiencia ha sido increíble para hacerme ver que no debo tener miedo, pero no vayáis a creer que voy de valiente con la vida ahora.

Pero sí que es cierto que ahora puedo decir que sé cómo vivir sola y, especialmente, lejos de mi mundo conocido. Sigo sin tener ni idea de cómo interpretar las etiquetas de la ropa para la lavadora, y la comida de mis padres le da mil vueltas a la mía, pero no me voy a quedar sin una comida caliente y variada ni viviendo en la inmundicia. La soledad ya no da tanto miedo. Pero qué asco le tengo a Skype.

Además, dos años como extranjera aquí me han ayudado a comprender mejor la cultura alemana y a sus extraños individuos. No, sigo sin encontrar gracioso el humor alemán del día a día, y con cada apretón de manos me siento como un político en la ONU, pero he llegado a entender mejor cómo se desarrollan las amistades en este país, y a apreciar los pequeños gestos de camaradería del día a día.

No me vendría a vivir aquí de forma permanente sola, es cierto. Echo demasiado de menos mi hogar, a mi familia, a mis amigos y la vida allí. El mar. El pescado. El afilaor despertándote a las diez de la mañana un domingo. Pero echaré de menos también las particularidades de este país, de esta ciudad, y lo fácil que es ser vegetariano.

Entrando ya en lo profesional, me marcho de aquí con la convicción de que quiero enseñar. El qué ya no es tan importante; bueno, sí, quisiera enseñar idiomas, ya sea alemán, español o inglés. De hecho, este año he tenido encima también las oposiciones a profesorado, con lo que estoy encauzando poco a poco mi itinerario.

Me encanta enseñar. Lo vi claro desde que comencé como asistente de conversación, algo que con el tiempo solo se ha vuelto más fuerte. Considero a la enseñanza como uno de los trabajos más enriquecedores (para mí, al menos), si bien también de los que más requieren vocación. Por favor, no seáis nunca profesores por el sueldo (cof cof), las vacaciones o porque penséis que es fácil. No es fácil. NO. Si lo quieres hacer bien, claro.

Una de mis alumnas me decía hace poco que quería ser profesora porque trabajaban pocas horas y tenían muchas vacaciones. Procedí a explicarle (con calma y sin apuñalarla) que un profesor trabaja las horas de clase (supongamos que son unas 20 horas, que es la media aquí), más las horas que tiene que echar para preparar las clases (que puede llegar a ser una hora por clase), las horas que tiene que corregir deberes, trabajos y exámenes y la preparación de las evaluaciones de cada alumno. Evidentemente, cuando acabé de contarle todo esto, dejó de querer ser profesora.

Y con razón. Dedicarte a esto (y con dedicar quiero decir, entregarte a ello) te exige que seas un experto multitasking y conocedor de todo. A día de hoy, un profesor no puede dedicarse a llegar a clase y leer del libro. Ni leer un PowerPoint. Tiene que buscar la mejor forma de trasladar el contenido a los alumnos, y más, que sean ellos los que lleguen al contenido. Tiene que reciclarse, buscar nuevas formas, dejar que sean los otros los que trabajen, hagan la clase. Tiene que darse cuenta de qué llega a los alumnos y qué los deja desconectados, qué motiva a cada alumno en particular.

Consiste en trabajar desde lo individual y lo colectivo. Comprender que cada alumno funciona de una manera distinta. Que no todas las clases trabajan bien con los mismos métodos. Puedes tener una idea genial, creativa y libre, pero a lo mejor esos alumnos no reaccionan de la manera adecuada ante ella. Y resulta agotador entregarse de esa manera. Sin verdadera vocación y apoyo por parte del centro, de los profes y de los propios alumnos, es imposible.

Es algo que he aprendido en el Gymnasium en el que he trabajado. He podido observar a distintos profesores, y de cada uno de ellos he podido extraer lecciones sobre qué parece funcionar y qué no. Que lo mejor no es frustrarse cuando una clase sale mal. Que es bueno contar con los alumnos para ver cómo desean tratar un tema o la forma general de las clases. Que tienes que comprender que todos tenemos días malos, y que si acaban de hacer un examen de TRES horas (que en España sería muy raro, pero aquí es totalmente normal) no les vas a pedir que estén muy comunicativos a la hora de analizar un texto. Tienes que ser coherente y entender que la tuya no es la única asignatura. Y nunca olvidar que estuviste en esa silla un día.

El profesor, a mi entender, no debería nunca alejarse demasiado de las aulas, de los alumnos. Eres el profesor y manejas, de forma más o menos sutil, los hilos de la clase, pero sin comprender a tus alumnos u observar la dinámica del grupo, no vas a poder comunicarte con ellos. Cercanía, no colegueo.

Por otro lado, he podido reflexionar acerca del sistema educativo de cada país, pero no hablaré mucho sobre ello, que me daría para otra entrada. He aprendido a valorar mejor la tarea del docente, del buen docente. Siento como si me estuvieran pasando el sable láser, a lo Star Wars, y yo he decidido convertirme en un jedi con entusiasmo.

siente la fuerza

Voy a echar mucho de menos a mis compañeros profes del Rhein-Wien Gymnasium. Ha sido genial trabajar con ellos, o charlar en la sala de profesores. Siento que he desarrollado con algunos de ellos una relación curiosa pero agradable, y me han ayudado mucho a mejorar mi alemán. ¡Eso sí, me vuelvo sabiendo desenvolverme en el alemán aunque siga sin saber pronunciar überqueren! También a los alumnos, mis queridos alumnos, algunos de con los cuales he pasado tantas horas divertidas. A mi clase 12, especialmente. Va a ser una pena no verles hacer el Abitur y preparar con ellos los exámenes finales.

Han sido dos años geniales junto a todos ellos. No olvidaré todo lo que me han enseñado, dentro y fuera del aula, ni lo cómoda que me siento ahora en un idioma, en una cultura, en un país que no es el mío.

Perdonad el tochaco. Y todas las cosas que se me quedan en el tintero.

¡Que paséis un buen jueves!

Viel Spaß!

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Las 4 coronas alemanas.

¡Feliz jueves a todos! Empieza a hacer fresquete, ¿eh? Al menos aquí sí.

La entrada de esta semana trata sobre un aspecto cultural que me llamó bastante la atención cuando lo descubrí la semana pasada. Sí, las divagaciones de mi profesora de alemán son de lo más productivas.

Cuando se pasa un tiempo viviendo en Alemania, especialmente durante el otoño y el invierno, es imposible no fijarse en la cantidad de coronas (Kränze) de ramas de árbol (normalmente de abeto) que cuelgan de las puertas, ventanas y generalmente toda superficie vertical de las casas.

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Este tipo de coronas no es precisamente desconocido para mí, al igual que para vosotros, debido a las películas anglosajonas que nos meten por los ojos eso de que en Navidad hay que colgar una coronita con un lazo rojo en la puerta (¿o no?). Sin embargo, el otro día en clase nuestra entrañable Frau Mintz nos contó que esta manía de los alemanes de usar ramas de árboles está presente en otras cuatro celebraciones. Y de eso os voy a hablar hoy.

 

La corona de la vida

La primera corona de la lista se llama Geburtstagskranz (literalmente, la corona de cumpleaños). Como su propio nombre indica, hace su aparición en cada cumpleaños de un niño, desde que es un bebé hasta que cumple unos siete u ocho años. Consiste en una corona (normalmente compuesta por piezas de madera o plástico) en la que se coloca una vela por cada año que cumple el niño. En el centro de la corona se coloca otra vela, tradicionalmente de mayor tamaño, que representa la vida del niño. Esta vela solo puede ser soplada por el niño, según la tradición, o ya se sabe, mala suerte.

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Hoy en día venden piezas para poder ir agrandando la corona a medida que crece el niño, y las velas más comunes para esta corona (esas con corazoncitos y tréboles) se venden en casi cualquier parte.

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(A mí esta corona no me sonaba de nada. De hecho, he tenido que mirar por Internet cómo son porque no las he visto en los tres años que he vivido aquí)

 

La corona de la pureza

Seguro que con esta os imagináis por dónde van los tiros. La segunda corona se llama Hochzeitskranz y la llevan las novias el día de su boda. Suele ser una corona de flores o de mirto. Según Google Imágenes es algo como esto:

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Yo quería traeros una imagen algo más aunténtica, un cuadro de época o algo así, pero no he alcanzado ese nivel de búsqueda con respecto a cuadros costumbristas. Podemos quedarnos, no obstante, con esta imagen de la película Marie Antoinette (2006), que es mi imagen mental de la corona de boda.

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Esta corona viene a simbolizar la felicidad ante la unión de dos personas, así como su fidelidad y compromiso. Mientras que las mujeres la llevan en la cabeza, los hombres tienen como costumbre llevar un pequeño ramo en la solapa de la chaqueta. Pero bueno, no hay nada como un segundo significado para que sea una verdadera tradición.

Tradicionalmente, no llevar la corona era símbolo de no haber llegado virgen al matrimonio.

Cómo no.

Hasta los años 50 fue una costumbre bastante arraigada, mientras que hoy en día se considera un elemento decorativo. O habría pocas cabezas con flores.

 

La corona de la longevidad

Esta corona se cuelga, al igual que la de Adviento, en las puertas y ventanas de las casas y se llama silbere/goldene Hochzeitskranz. Se refiere a las bodas de plata u oro de una pareja y, cómo no, la corona es plateada o dorada, dependiendo del caso.

bodas de plata

Sobre esta corona no puedo decir mucho más, excepto que también he visto que suelen decorarla con la cifra que se celebra y que también les gusta incluir rosas u otras flores de gran tamaño del color de la corona.

Fantástico para los amantes de los colores metálicos.

 

La corona final

La última corona es conocida por todos nosotros, y es tan común en nuestra cultura como en la alemana. Es la llamada Todeskranz o corona de los difuntos, y se emplea durante el funeral para despedir a los muertos.

muerte

No creo que haya ninguna diferencia entre el uso alemán y español de esta corona.

 

¡Oh! Bonus Kranz: la corona de Adviento.

Esta pequeña corona la tenemos aquí hasta en la sopa. Se diferencia de la típica que se cuelga sobre la puerta en que en esta corona se colocan cuatro velas rojas que representan los cuatro domingos antes del nacimiento de Jesús. Cada domingo antes del 25 de diciembre se enciende una vela para ir haciendo la cuenta atrás (aunque yo, sinceramente, prefiero lo del calendario de Adviento con los chocolates).

corona adviento

Espero haberos sorprendido e ilustrado un poco sobre una costumbre que, a mi parecer, nos es tan ajena. Aunque cada vez se ven más coronas de flores en España, y yo encantada con esta moda, no me imaginaba el significado que tenían en la cultura alemana.

Viel Spaß!

Linternas y carnavales.

¡Feliz jueves a todos! Esta semana os traigo un episodio más de las celebraciones alemanes que me voy encontrando por el camino. Este año, como es el segundo en la misma ciudad, me entero con un poco más de antelación de las fiestas (no como el año pasado, que me lo perdí todo o me lo encontré de sopetón).

Ayer, 11 de noviembre, fue seguramente para vosotros otro día cualquiera (menos para los que hayáis vivido en Alemania antes u os pasara algo especial), pero aquí fue uno de los días preferidos para muchos alemanes (sin distinción de edad, realmente). En Alemania se celebraron dos festividades este mismo día: por un lado, el comienzo del carnaval en Colonia (ciudad querida); y por otro lado, la fiesta de San Martín.

La primera no tiene mucho misterio, aunque resulta curioso que el primer día oficial del carnaval sea el 11 de noviembre. Y más aún, el carnaval comienza oficialmente a las 11 horas y 11 minutos del 11 del mes 11.

11:11 11/11

Y pensar que yo estuve en esa plaza el 11/11/11 a las 11:11…

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Destrozamos propiedad pública para poder hacer esta foto, pero bueno, una vez es una vez.

No obstante, este primer día de celebración es aislado, puesto que el carnaval no se celebra hasta febrero, donde tienen una semana de celebraciones que acaba en el miércoles de ceniza. Dicen que llevan 178 años celebrando el carnaval de esta manera, así que no vamos a quejarnos. Los alemanes que viven lo bastante cerca o que tienen especiales ganas de fiesta viajan a la ciudad y disfrutan de la que se lía en el centro de Colonia en este día. Tras esto, la ciudad volverá a su normalidad, aunque no es extraño ver a gente disfrazada esporádicamente desde este mes hasta la verdadera celebración.

La segunda fiesta que se celebró ayer probablemente no os suene de nada, a menos de que hayáis vivido en algún otro país como los Países Bajos, donde según mis fuentes también se celebra. Así que la fiesta de San Martín (de Tours). ¿Y quién fue este hombre? Además de uno de los cientos de santos que existen, que eso está claro.

Pues al parecer San Martín vivió entre el 316 y el 397 de nuestra era y en sus tiempos mozos fue un soldado romano que se dedicaba a patrullar las calles, hasta que un día se tropezó con un mendigo desnudo al que le regaló la mitad de su capa romana (solo la mitad, porque al parecer la otra mitad pertenecía al ejército al que servía). Esa misma noche, al parecer, a San Martín se le apareció Jesucristo vestido con esa misma capa, lo que provocó su conversión al catolicismo. El muchacho llegó a convertirse en Obispo de Tours (de ahí el nombre, claro).

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Ahí va San Martin, montado en su corcel… muy digno él.

¿Y en qué consiste la fiesta de San Martín? Varía un poco entre los Países Bajos y Alemania, y al parecer también entre las distintas regiones alemanas que lo celebran. Principalmente es una fiesta para los niños, aunque ayer nosotras vimos a gente de todas las edades. En todas se celebra una misa en honor al santo. Aquí en Coblenza, los niños preparan linternas de papel (con velas o bombillitas dentro) con sus padres y se unen a una procesión por la ciudad, en la que siguen a un señor vestido de soldado sobre un caballo (que viene a representar a San Martín el romano). Una banda de música los acompaña tocando canciones típicas de la celebración.

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Había farolillos de todo tipo, pero este es el único que pude fotografiar sin que la madre del niño me mirara raro.

Mirad, os seré sincera, eso sonaba a procesión de Semana Santa.

El desfile o procesión dura alrededor de media hora, hasta que llegan ante una enorme hoguera. En nuestro caso la hoguera estaba situada en la Deutsches Eck, junto al Rin y frente a la gigantesca estatua de nuestro colega el Kaiser Guillermo (y su amiguita la Justicia), por lo que nos llevamos una visión preciosa del atardecer y de las llamas. Porque claro, esto ocurrió a las cinco y media de la tarde, pero aquí ya era noche cerrada.

Yu… ju.

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Una vez que se llega ante la hoguera, se les da panes de dulce con pasas. Pero solo si eres un niño. Al parecer ya ha pasado la época en la que me pueden confundir con alguien menor de 13 años (supongo que debería alegrarme, pero los panecillos tenían una pinta…).

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El pan de San Martin es el Michelín de la respostería.

Por último, y según mi profesora del C1 de este año, las familias que celebran San Martin cenan ganso en la noche del santo, al parecer como última comilona, ya que desde hoy hasta Navidad no se podrá comer carne, ni grasa ni cosas dulces (no tienen fe…).

Qué tiene que ver San Martín con las linternas no tengo ni idea, aunque hay fuentes que afirman que el origen de la fiesta es pre-cristiano, y la celebración tendría originariamente un carácter pagano relacionado con la fertilidad. Lo cual, por supuesto, sería mucho más interesante.

Fue una pena no habernos enterado antes de lo de la fiesta, porque podríamos habernos hecho nuestro propio farolillo que llevar. No somos niños, pero nos apuntamos a cualquier fiesta que nos haga disfrazarnos, llevar fuego o salir de casa cuando son las cuatro de la tarde y ya no se ve el sol.

Que disfrutéis del sol y viel Spaß!

 

Fuentes:

– Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Fiesta_de_San_Mart%C3%ADn_(Pa%C3%ADses_Bajos)

https://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_de_Tours

– Deutsche Welle: http://www.dw.com/es/carnaval-en-noviembre-s%C3%AD-en-colonia/a-1392230

La Odisea alemana.

¡Feliz jueves a todos! De nuevo aquí estoy, por el ciberespacio del blog. La entrada que os traigo esta semana no se refiere a algo exclusivamente alemán, sino que es algo que quizá os traiga malos recuerdos, pesadillas incluso (a mí, desde luego, aún no se me ha pasado el último mal trago), y esto es…

encontrar piso en Alemania.

timonpumba

Sí, diréis algunos. ¡Qué difícil es encontrar piso en casi cualquier parte del mundo! La problemática de encontrar un piso que tenga prestaciones decentes, en el que no te claven con el agua o acertar con los compañeros de piso…

No sé si al final es cuestión de la suerte que tiene uno o de la ciudad donde se va a buscar piso (aunque esto último, desde luego, es un factor que hay que tener en cuenta), pero lo que sí os puedo asegurar es que no conozco a nadie que me haya dicho “Ay, pues yo antes de llegar a Alemania tenía el piso encontrado sin problema y sin ayuda”. ¡JA! No confiéis en esa gente, ha usado magia negra.

Generalmente, si eres estudiante (o auxiliar de conversación) y te vas a una ciudad alemana querrás vivir en un piso de estudiante, lo que aquí se conoce como una WG (Wohngemeinschaft o piso compartido). Aunque puedes buscar anuncios de pisos compartidos en revistas o incluso en el supermercado de tu barrio, lo normal es que los alemanes se anuncien por páginas de Internet. Hay varias, pero las más recomendables son http://www.wg-gesucht.de/ y http://www.studenten-wg.de/ (tienen más variedad). Yo uso especialmente la primera, aunque cuando me desespero uso la segunda u otras parecidas. Al final acabas con tal lío que cuando tienes un posible piso para ver ya no sabes de dónde lo has sacado, así que es mejor concentrarse en una sola página.

siente la fuerza

Una vez que tienes decidida la página, la buceas, buscas anuncios parecidos a lo que mejor te conviene. Puedes elegir la ciudad, la cantidad máxima de alquiler, si quieres que sea Warm- o Kaltmiete*, etc. Incluso puedes especificar si quieres compartir el piso con algún sexo concreto, o si quieres que se permita fumar o las mascotas. Y, especialmente importante, si quieres que tu cuarto esté amueblado o no.

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¿Cómo? ¿Que el cuarto no tenga muebles? Vamos, esa fue mi respuesta a los anuncios que te decían que el cuarto tenía las paredes, y que dieras gracias. Esto en Alemania es perfectamente normal, y muchos alemanes lo prefieren así porque se pueden llevar todos los muebles de su casa. Y ya que se van a quedar cuatro o cinco años en el mismo piso, ¿qué mejor que comprar tu propio todo? Así el piso te sale más barato y tú le vacías el cuarto a tus padres para que lo transformen en ese gimnasio o esa biblioteca que llevan años deseando. También hay que tener ganas de cargarse con un camión lleno cosas. Y más te vale no estar descontento con el piso…

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Mi teoría es que a los alemanes les gusta mudarse. Les da algo que hacer en invierno.

Cuando ya llevas un mes buscando piso empiezas a rebajar tus expectativas y casi vivirías en un piso de ocho personas.

*Warmmiete -> el alquiler te incluye todos los gastos (luz, agua, calefacción, a veces incluso Internet). ¡Asegúrate siempre antes de lo que SÍ incluye!

Kaltmiete -> el alquiler no te incluye nada extra (agradece que tienes un techo bajo el que dormir).

En fin, que cuando ya has visto anuncios interesantes, solo es cuestión de ponerse en contacto con ellos (generalmente por correo, sobretodo si estás en España). Y ya… a esperar a que respondan.

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Siéntate, que esto va para largo.

En realidad, el problema no está en encontrar un piso que te guste. Si no en que te acepten en un piso que te guste. Veamos. Podríamos clasificar la dificultad de encontrar piso en Alemania en varias subcategorías. Para que sea más divertido, os las ilustraré con algunas maravillosas frases que me he encontrado por el camino.

Odisea 1: “Na ja, wir möchten lieber jemanden, der Deutsch flüssig spricht (“ya, bueno, preferimos a alguien que hable alemán de forma fluida“).

El temita del idioma. Qué majos. Pues claro que no hablo alemán como un nativo, ¿no ves que soy extranjera? Y llevo X tiempo estudiando alemán, te esperarás que te recite a Göethe. Es más, ¿sabes que voy a tu país para MEJORAR mi alemán?

Esta razón no es de las más frecuentes, pero cuando te la sueltan y se quedan tan tranquilos, duele. No espero que todo el mundo tenga ganas de vivir con un extranjero, pero normalmente si te vas a vivir con alemanes te propones hablar con ellos en SU idioma, y en principio no debiera haber problemas para la convivencia… ¿verdad?

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Odisea 2: “Wir wollen jemanden, der die Wohnung besuchen kann. Wir möchten ihn kennenlernen.” (“queremos a alguien que pueda visitar la casa. Queremos conocerle“).

Otro problema que, aunque puedas llegar a comprenderlo, te toca la moral. Ya, yo también querría conocer la casa en persona y no solo por fotos, ¡pero estoy a kilómetros de distancia! Y no me voy a esperar hasta estar allí con una mano delante y otra detrás para ponerme a visitar pisos. Vamos, que no.

Además, viviendo en el siglo XXI, hay una cosa llamada SKYPE, que permite que nos veamos y podamos charlar tooodo lo que queramos. ¿Vas a conocerme mejor porque me siente en el sofá de tu casa? Sí que es cierto que muchos sí que acceden a hacer Skype contigo, pero sigue echándoles muy para atrás que no puedas ir a ver la casa en persona.

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Odisea 3: esta no tiene frase, solo una bandeja de entrada vacía.

Peor que cuando te contestan que no es que directamente no te contesten. Y, creedme, lo hacen. Tú, que te has pasado un buen rato buscando anuncios y escribiendo el correo, para luego no recibir ni un simple “no, gracias, no eres lo que estamos buscando”. Me parece un poco maleducado.

Cuando se lo comenté a uno de mis compañeros de piso, lo encontró de lo más normal. Me dijo que los anunciantes reciben muchos mensajes, y que después de leerse seis o siete ya no miran los demás. Que contestar a todos sería demasiado trabajo. Está claro que tener un mensaje de rechazo preparado para hacer copy+paste es DEMASIADO esfuerzo. Gracias. Desgraciadamente, este es el escenario más común. De los 20 correos que pude escribir el verano pasado, me contestaron 2. DOS. DE. VEINTE.

En fin.

whatever

Odisea 4: “Es tut mir leid, aber wir suchen jemanden, der länger bleibt. Mindestens ein Jahr oder zwei.” (“lo siento, pero buscamos a alguien que se quede más tiempo. Al menos un año o dos“).

La repanocha de los NO. Que te quedas poco tiempo. Mira que los comprendo, de verdad. Es más cómodo tener a alguien que se va a quedar más tiempo y te va a ahorrar estar buscando a otro nuevo el próximo verano. Pero por Dios, que me quedo nueve meses. Diez, si me apuras. Te va a dar tiempo a conocerme, ¡incluso a descubrir que no te gusto!

im awsome

Esta también es frecuente. A mí, al menos, me daban ganas de responderles “menos mal que no vives en España, te ibas a quedar más solo que la una en ese piso”.

Bonus-> Odisea 5: “sorry, but we prefer to have spanish girls as friends, not as flatmates(“lo sentimos, pero preferimos tener a las españolas como amigas a como compañeras de piso“).

¡Tarán! Cuando pensabas que no podían soltarte algo mejor, te cuentan que mejor no, porque eres española.

En defensa de los alemanes, esto solo me lo han dicho una vez, y no es normal que pase. Pero aun así, me dejó tan sorprendida que por unos momentos pensé que el hombre tenía que estar de coña. Aber nein. Muy en serio que iba el chaval. No sé qué experiencia tendría con las españolas, pero ojalá tuviera una canción Disney sobre lo malo de los prejuicios para mandársela.

Con viento fresco, señor.

De hecho, para que no veáis que exagero, os dejo el correo para que podáis disfrutar de su contenido. Le contesté, por supuesto, imitando el tono de su mensaje. Si no, habría tenido que decirle que la Inquisición iba de camino a su casa.

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Lo más importante es no darse por vencido, seguir buscando, porque al final… algo sale. Y podéis tener suerte como tuve yo el año pasado (los primeros meses) y acabar con gente con la que da gusto convivir, además de llevaros amistades autóctonas. Si no, probad suerte con los pisos de erasmus, al menos no podrán soltarte algunas de las excusas anteriores.

Viel Spaß!

Leyenda: La joven del Lorelei.

¡Feliz jueves a todos! Esta semana traigo algo que llevo queriendo preparar desde hace tiempo: una leyenda alemana (traducida por mí, por cierto, así que podéis juzgarla).

Desde que llegué el curso pasado, me ha llamado la atención la cantidad de historias que parecían circular por esta región de Alemania, aunque encontraba poca o casi ninguna fuente en las librerías de Koblenz, por lo que más que nada me contentaba con leer carteles en los sitios de leyenda y mirar por Internet. Hasta que un día del mayo pasado me encontré de rebote un libro llamado “Mitos y Leyendas del Rin” (Sagen und Legenden vom Rhein, de Christiane Flock). Contiene unas 27 historias, con ilustraciones y un mapa que te indica de qué parte del río proviene.

Me resultó ciertamente interesante, así que hoy os traigo la leyenda que rodea al monte Loreley, que visité el año pasado. Loreley, por supuesto, es también el nombre de la sirena por la cual durante siglos naufragaron barcos de pescadores, por culpa de sus cantos hipnóticos.

Loreley

(no porque el río hace a esa altura una curva de dos pares de c*** y con la corriente te pegas la hostia de tu vida, no)

La joven del Lorelei

Ocurrió que antiguamente vivían incontables jóvenes del agua a los pies del Lorelei, donde la orilla del Rin se fundía con prados eternamente verdes y tupidos bosques, y de cuyas susurrantes aguas se asomaban los brillantes palacios de las muchachas.

Sin embargo, un día, llegaron al río los primeros hombres. Comenzaron a labrar los prados y a cortar los árboles para sus casas y barcos. Pronto, los barcos y botes inundaron las corrientes acuáticas, dejando a las jóvenes tan solo la posibilidad de observar con tristeza cómo moría su hogar. Así sucedió que un día decidieron abandonar el Lorelei. Sus ostentosos palacios se hundieron en el río y pronto se convirtieron en una vaga leyenda en el recuerdo de los hombres.

Únicamente una de ellas no pudo separarse de aquel amado lugar. Soportaba el ruido de los hombres y con frecuencia se sentaba con los pies colgando sobre el acantilado mientras se peinaba su radiante cabello mientras el sol se ponía. Allí pensaba en el pasado y en sus queridas hermanas, que habían huido para encontrar otro hogar. Con su melancólico canto enviaba a través de las olas del Rin un abrazo a sus hermanas. El hecho de que los marineros estrellaran sus barcos contra el acantilado al escucharla cantar no le importaba. En realidad, no malgastaba ni un solo pensamiento en aquellos intrusos al pie de la montaña.

Sin embargo acotenció que, en tiempos de la Edad Media, un joven caballero, hijo del conde de Renania-Palatinado, tomó la decisión de ascender el Lorelei para contemplar en persona el rostro de la joven. Tener que derrotar a los peligrosos remolinos del Rin antes de poder escalar la montaña no consiguió desanimarlo. Al contrario, le incitó a hacerlo aún más. Y así llegó el día en el que junto a su doncel se montó en un bote y se pusieron en camino.

– ¡Dejadme ver al señor conde! – gritó el doncel Philipp.- ¡Es de suma importancia!

– No, estáis mojado y despedís un horrible olor, por lo que no puedo permitiros de ninguna manera que entréis en los aposentos del conde. ¡Id a adecentaros primero! – respondió el criado del viejo conde a Philipp, que temblaba.- Entonces podréis volver.

– ¡Pero es de la máxima importancia! Sería perder un tiempo innecesario si fuera a cambiarme.

El criado negó con la cabeza nuevamente.

– ¡No! No hay nada de tan suma importancia como para que os permita entrar de esta guisa en sus aposentos. Además, debo preguntarle a su Excelencia, si le resulta agradable vuestra visita en este momento.

– ¡Entonces entrad y anunciadme de una vez! Desperdiciáis un tiempo valioso con este parloteo.

– Os anunciaré cuando tengáis una apariencia respetable.

Phlipp apartó al criado y apoyó una mano sobre el pomo de la puerta.

– Entonces entraré en los aposentos del conde sin ser anunciado.

– ¡Cómo osáis! – aulló el criado furioso y agarró asqueado las ropas mojadas del doncel.- ¡Marchaos de aquí ahora mismo! Si no llamaré a la guardia y os encerraré en los calabozos.

Philipp agarró al criado por las ropas y lo empujó contra la pared.

– No voy a permitir que me detengas…

Justo en ese momento se abrieron las puertas de los aposentos y de ahí surgió el furioso semblante del conde.

– ¿Qué pasa aquí? ¿Qué es todo este ruido? ¿Y qué haces con mi criado? ¡Suéltalo inmediatamente!

– Disculpad, Excelencia -se apresuró a responder Philipp soltando al criado.

– No era nada grave -gruñó este mientras se arreglaba los ropajes.- Tan solo un pequeño malentendido.- El señor Knappe ya se iba.

– ¡No, Excelencia! -gritó Philipp abriéndose paso hacia el conde.- Disculpad mi apariencia y mis modales, pero vengo en posesión de un importante mensaje para vos. ¡Es sobre vuestro hijo!

El conde se alejó de la puerta y observó a Philipp de arriba abajo.

– ¿Qué tienes que contarme? ¿Qué hay sobre mi hijo?

– ¡Ha desaparecido!

– ¿Qué?

Philipp tembló ante la dura mirada del conde, avergonzado.

– Sí -susurró-, hoy a mediodía fuimos en barca hasta la ropa del Lorelei, pues vuestro hijo deseaba posar sus ojos sobre la joven que allí habita. Vuestro hijo sabía que cada día al caer la tarde se peina sus cabellos a la luz del sol.

– ¿Cruzasteis el río en ese cascarón de nuez, a pesar de las peligrosas corrientes que lo gobiernan?

– Vuestro hijo parecía poseído por tal pensamiento. Intenté disuadirlo de tan arriesgada empresa, pero no me escuchó.

– ¡Continuad!

– Cuando alcanzamos la base de la roca, la mujer comenzó a cantar. Su voz era embriagadora. Debimos de despistarnos durante un momento, pues de repente nuestro bote se vio arrastrado por la poderosa fuerza de las olas y se estrelló contra el arrecife. Yo fui arrojado a un saliente de la roja y no pude sino mirar con impotencia mientras vuestro hijo se hundía en el río. ¡Intenté alcanzarle, pero no fui capaz! Desapareció en las profundidades del agua y no salió a la superficie. Grité pidiendo auxilio y un pescador se acercó. Con su barca buscamos al señor, pero fue en vano.

– ¡No! -gritó el conde y levantó a Philipp por el cuello de la camisa.- ¡Eso no puede ser! ¡Seguro que ha aparecido en alguna orilla! ¡Como vos! ¡Debemos comenzar la búsqueda enseguida!

– No -suspiró Philipp mientras bajaba la cabeza ante el rostro desfigurado por el dolor del conde.- De verdad que hemos buscado por todas partes, mi señor. Se ha perdido en las aguas del río.

El conde lo soltó y profirió un terrible grito.

– ¡Eso no puede ser! ¡No es cierto! ¡Mi hijo no!

Atraídos por los gritos del conde, comenzaron a aparecer criados por el corredor.

– ¡Convocad a todos los caballeros y mozos de cuadra! ¡Partimos en busca de mi hijo! Y si no lo encontramos, atraparemos a la bruja. ¡Pagará por su crimen! -y con estas palabras, se volvió hacia Philipp-. Y vos encabezaréis a los hombres y les mostraréis el camino.

El joven asintió con la cabeza y se apresuró a cambiarse de ropas, tras lo cual se puso en marcha.

En ese momento se encontraba la joven sirena en la cima del acantilado y dejaba deslizarse sus ojos calladamente sobre la tormenta. Esta fue aprovechada por los hombres para llegar con sus botes hasta las orillas del Lorelei. El dolor del conde les dominaba, y así fue como se atrevieron a llegar allí donde ningún otro hombre había llegado antes. El primero en llegar a la cima fue Philipp, y al ver a la joven sentada al borde del acantilado exclamó:

– ¡Ahí está! Agarradla y tiradla al río! ¡Se merece perecer ahogada como nuestro joven señor!

Acababa de terminar de hablar cuando la sirena volvió la cabeza encantadoramente y se levantó de su asiento, al mismo tiempo que se llevaba la mano al cuello y se descolgaba un collar de perlas, que lanzó al Rin. Acto seguido, extendió los brazos en forma de cruz y llamó al Rin con su hermosa y embriagadora voz:

– ¡Corriendo, padre mío, corriendo!

¡Mandad vuestros corceles blancos!

¡Que cabalguen sobre olas y viento!

Apenas acababa de callar cuando emergieron del Rin dos olas de enorme tamaño. Los atemorizados hombres huyeron de la montaña en la dirección contraria, por miedo a ahogarse. Philipp permaneció en su lugar, clavado como una piedra, observando masa espumosa que se arremolinaba frente a él y que se iba convirtiendo en plateados corceles. Incapaz de moverse, vio cómo la joven sirena se montaba sobre una de los caballos y saltaba hacia las aguas del Rin, no sin antes dirigirle una corta mirada al doncel.

Acerca de cómo se tomó el conde la desaparición de la sirena y de qué fue del valiente doncel Philipp, la leyenda no nos arroja ninguna luz. Tan solo ha llegado a nuestros días que no se volvió a ver sobre el acantilado a la sirena del Lorelei.

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Esta, aunque es la primera versión de la leyenda que veo redactada de forma tan exhausta, difiere un poco de la otra versión que yo conozco, en la cual la sirena se sentía despechada con un amante que la había traicionado, y era por esto que atraía con su canto a los hombres y los dejaba morir. Sinceramente, me gusta el toque que tiene esta leyenda, que se aleja un poco de la típica mujer despechada y que nos presenta a un ser ancestral, más cercano a la naturaleza que los humanos, y que simplemente quiere vivir en el lugar que siempre fue su hogar.

Vamos, menudo conde, cabrearse con la sirena cuando ha sido su hijo el que se ha ahogado por… imbécil, sinceramente.

La sirena del Lorelei ha sido un tema recurrente en pinturas y en la tradición popular, incluso se han compuesto poemas sobre ella, y hoy en día cuenta con una escultura frente a lo que sería la montaña Lorelei. Yo conseguí ir el año pasado, aunque no alcancé a ver la escultura. Pero viendo cómo bajaba el río por esa zona, entiendo perfectamente que se estamparan contra las rocas.

Espero que os haya gustado la historia, aunque no tenga gran cosa, y lamento si hay algún tipo de error ortotipográfico o no os parece muy correcta la elección de tratamiento entre los personajes. Quería haberle dedicado más tiempo a esta traducción (la primera en bastante tiempo), pero me he puesto enferma esta semana y se me ha echado el tiempo encima.

Anyway,

viel Spaß!

Bibliografía:

Flock, C. Sagen und Legenden vom Rhein. (2014). Regionalia. Polonia.

¡De nuevo en Alemania!

¡Feliz jueves a todos! Sí, he vuelto. He estado dudando sobre si debería ponerle a esto un “2.0” por alguna parte, que parece ser adecuado. Aunque bueno, al fin y al cabo no es una versión nueva, sino una continuación de lo que dejé un poco a medias por razones personales (entre otras, un maravilloso máster que me chupaba el alma), y que ahora he decidido retomar.

nooo

Como la mayoría de mis lectores sabrán (ya que casi todos son conocidos personales míos), este año (¿año? Solo han pasado tres meses, pero yo sigo con el calendario escolar en las venas) vuelvo a estar aquí en Koblenz, Alemania, como auxiliar de conversación. Sí, mismo colegio, casi los mismos alumnos y, desde luego, los mismos profesores.

Antes de nada, me gustaría aclarar que la opción de realizar un segundo año como auxiliar de conversación es algo que solo se da en Alemania (que yo sepa). De las tropecientas solicitudes que recibieron el año pasado, ya que muchos queríamos repetir, me dieron la oportunidad a mí (entre otros). Y encima, como mi tutora es de estas personas que conocen a todo el mundo (algo importante, chicos, si queremos abrirnos camino en el mundo, al final), le hicieron el favor de concederme la plaza en el mismo colegio.

¡Así que aquí estoy!

tada

Imaginad, es casi como si no hubiera habido verano. Aunque bueno, eso también puede deberse a que aquí las vacaciones de verano duran SEIS SEMANAS. ¿Desconectar? No lo creo. Tan solo llevo un par de semanas aquí, por lo que aún estoy en proceso de ponerme al día con lo que los alumnos están dando y cogiendo el ritmo de las clases. Pero mis adorables (porque la mayoría lo son) alumnos me han recibido con los brazos abiertos, y a muchos se les notaba en la cara que se alegraban de verme (con otros nunca sabré si siquiera les importa que esté ahí, pero bueno). Por otro lado, no recuerdo si lo comenté el curso pasado, pero doy algunas clases yo sola (yeah, sin profesores). Siempre después de haber hablado con el profesor qué le gustaría que diera en esa hora, por supuesto, pero da mucha libertad y permite adquirir mejor experiencia. Este año, se ve que confían en mí, dado que me han asignado cuatro horas de clase para mí solita.

No saben lo que les espera… (inserte risa maligna aquí).

evil laugh2

No, hombre, que yo siempre procuro hacer actividades que sean entretenidas.

Además de todo esto, he cambiado de piso, de compañeros y de barrio, y parece que todo ha mejorado considerablemente. El hecho de que mis compañeros de piso me hablen y se apunten a hacer actividades conmigo (aunque sea ver Star Wars en la tele) ayuda. Y si encima una de mis compañeras es otra auxiliar de conversación… was kann ich sagen?

relax

Y aunque no viene mucho a cuento, me he apuntado a clases de japonés, así que quizá meta algunas cosillas de mi nuevo idioma por aquí (pero vamos, al ritmo que voy, como no escriba acerca de mis terribles garabatos que intentan imitar al hiragana…). O quizá os hable acerca de Sasao-sensei, nuestro profe, recién sacadito de algún anime, porque solo le falta tener los ojos de color violeta. Pero es muy gracioso, especialmente cuando intenta pronunciar nuestros nombres.

En fin, solo quería que esto fuera una carta de saludo después de esta pausa tan larga. Mi propósito es, al igual que el año pasado, escribir una entrada por semana, aunque habrá que ir viendo cómo fluyen las ideas.

De hecho, si se os ocurre de algo sobre lo que sería divertido escribir, hablar o algún tema del que queráis saber, por favor, comentádmelo. Me encantará investigar para vosotros. Muchas veces me pongo delante del ordenador y resulta que ese dia no me han visitado las musas de la cultura alemana.

celebration

De nuevo, pasadlo bien esta semana y muchas gracias por leerme, me encanta saber que estáis por ahí. Viel Spaß!

Mayo y, ¿qué pintan ahí esos árboles?

¡Feliz jueves a todos! Aquí ha empezado el mes de mayo, que al parecer significa “no sabes qué vas a ponerte de un día a otro”. Hoy sol, mañana lluvia, pasado viento de Tarifa. Una delicia, vamos. Pero estamos en mayo y eso significa que ¡estamos rodeados de ramas de árbol!

maibaum

Os preguntaréis, ¿qué pinta un árbol atado a la farola de una casa? Yo me pregunté lo mismo el primer año que pasé aquí. Y este mes, gracias a una de las profesoras del colegio y a Internet, POR FIN he averiguado qué es.

El Maibaum

El Maibaum (o árbol de mayo), es una tradición que se remonta a quién sabe cuándo, pero que al parecer se da en muchas zonas de Europa, con más o menos importancia, y con distintos nombres. Por poner uno, es el llamado Maypoole inglés (con esos palos tan altos llenos de lazos). En España se le llamaba La Festividad de los Mayos o Los Mayos, aunque es una festividad que ha caído en desuso (o al menos, no me suena de nada).

mayo goya

Aquí tenemos a tito Goya ilustrando una de las festividades.

Los Mayos tienen su origen en la celebración del Beltane, una festividad celta que conmemoraba la llegada de la estación del verano pastoral, de ahí que se adoraran los símbolos de la tierra y sus frutos. Con el tiempo y los cambios en la religiosidad y la cultura, la festividad fue cambiando, pero han quedado restos del culto original.

celebration

En Alemania, actualmente, es habitual que cada pueblo y ciudad levanten el primero de mayo un árbol o un poste (en ausencia de árbol) del que cuelguen lazos de colores simbolizando la llegada del verano y el Beltane (que todo esto daría para otra entrada). Sin embargo, como yo vivo en una zona muy suya, la tradición ha tomado nuevos rumbos, muy alemanes, creo yo.

beer

En las zonas de Renania del Norte Westfalia (es decir, por Colonia) y por Renania-Palatinado (donde vivo ahora) existe la costumbre de que en los primeros días de mayo, los chicos demuestren su amor a las chicas mediante un árbol lleno de lazos que deben atar bajo su ventana o frente a ella, de la forma que sea.

gay

(estos alemanes y su amor por la naturaleza)

Y claro, como los árboles son muy pesados, y cuesta atarlos, se reúnen en grupos para ir de casa en casa, tipo tuna, para atar los árboles de sus churris (armando un escándalo considerable porque es una tarea considerable ir cargando con tanta rama). Por supuesto, como los alemanes son tan agradables, al acabar cada tarea les ofrecen algo de comer y, cómo no, una generosa cantidad de cerveza. Imaginaos lo inclinao que tiene que acabar el último arbolito. Pobre alemana.

whatever

El árbol permanece allí todo el mes, con un buen corazón que diga quién te lo ha mandado, o el nombre del muchacho tallado en el tronco, hasta el 31 de mayo. Este es el día en el que los jóvenes deben volver a recoger su árbol, o lo que quede de él. En caso de que el 1 de junio el árbol sigue allí, significará que la pareja ha roto. Y tooooodo el pueblo podrá saberlo.

Esto es tan pueblerino que me siento en La Bella y la Bestia. ¡Marie, las baguettes!

mirones

Cuando estuve en Colonia me comentaron que allí la tradición estipula que un año los chicos regalan a las chicas, y el año siguiente es el turno de ellas. Es que en Colonia son todos unos hippies.

La profesora también me contó que en su pueblo existe la tradición de que los jóvenes solteros deben custodiar la noche de Beltane el árbol de la plaza del pueblo y protegerlo de los solteros de otro pueblo, que vendrán a intentar robarlo. Y, cómo no, se pasan la noche bebiendo cerveza. Que cuidar de un árbol lleno de lazos es un poco aburrido.

eye roll

Mi pregunta para ella fue que qué hacían con todos los árboles al final, y me dijo, tan pancha, que los usan para leña, que solo los plantan para ese mes del año.

cry amelie

Bueno, nadie dijo que los alemanes fueran perfectos…

Como tradición, me parece bonita, sobretodo porque lo llenan todo de árboles y flores durante este mes. Y he visto por la calle algunos que quedan muy bonitos, con colores y flores por todas partes. También es cierto que otros denotan la borrachera que llevaba el chaval encima. Pero es una tradición curiosa. ¿Qué pensáis?

Espero que lo hayáis disfrutado, hasta la próxima y viel Spaß